Es difícil olvidar aquella imagen de julio de 2026: dos hermanas sosteniendo juntas el trofeo de la Copa del Mundo sobre el césped de un estadio. Cuando España venció a Inglaterra en la final femenina de Sídney tres años antes, y cuando la selección masculina ganó la Eurocopa en Berlín, ellas siguieron sus pasos. Esa escena recurrente dice mucho de Sofía de Borbón y del papel que, discreta y gradualmente, se ha ido labrando.
El 29 de abril de 2007 nació Sofía de Todos los Santos de Borbón y Ortiz en el Hospital Ruber Internacional de Madrid. Durante muchos años, se la conocía simplemente como la hermana menor de Leonor. Es la segunda hija de los reyes Felipe VI y Letizia, y ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión al trono. La etiqueta de «la pequeña» ha quedado algo obsoleta. Además de su actual estatura de 1,81 metros, en los últimos años ha comenzado a consolidar su presencia en la vida pública española.
La decisión que más comentarios suscitó se tomó en la primavera de 2025. Sofía eligió un camino distinto al de su hermana, quien pasó meses a bordo del Juan Sebastián de Elcano como parte de su formación militar de cara a su futuro papel como reina. Sofía decidió no realizar la carrera militar y, en julio, se anunció que cursaría estudios de Política y Relaciones Internacionales en Forward College, una institución universitaria asociada a la Universidad de Londres. Como parte del programa académico, residirá durante tres años en Lisboa, París y Berlín, tres grandes capitales europeas. Para una infanta de España, se trata de una trayectoria educativa inusual, lo que quizá sea precisamente lo que la hace tan fascinante.
En diciembre de 2024, entregó los premios del concurso de fotografía Objetivo Patrimonio en el Palacio Real de Madrid, protagonizando así su primer acto oficial en solitario. Para una joven de 17 años que vive en el seno de una monarquía, este tipo de evento puede parecer insignificante dentro del calendario oficial, pero tiene una trascendencia distinta.
La expectación, los fotógrafos, el escenario. …haciéndolo sin su hermana, sin sus padres y sin que nadie más acaparara el protagonismo. Además, pronunció su primer discurso formal en Zaragoza en julio de 2026, durante la ceremonia de entrega de los premios «Docentes Referentes», organizados por la Fundación Ibercaja, de la cual es presidenta de honor.

La diferencia entre limitarse a acompañar a otros y actuar de forma independiente es sutil, pero significativa. Durante muchos años, la presencia de Sofía se redujo mayoritariamente a ceremonias de entrega de premios, desfiles del Día Nacional y celebraciones de victorias de la selección española de fútbol; una presencia respetuosa, centrada y adecuada. Sin embargo, tomar la iniciativa de organizar un acto, pronunciar un discurso o recibir un título honorífico es algo muy distinto. Implica construir una imagen pública desde dentro hacia fuera.
Es importante tener en cuenta que, en España, el título de «Princesa» se reserva exclusivamente para la heredera directa de la Corona. Sofía ostenta el título de Infanta. En realidad, gran parte de su posición viene definida por esta distinción protocolaria: es una figura visible, pero carece del peso institucional que recae sobre Leonor; es importante, aunque no ocupa el lugar central; y, si bien es la segunda en la línea de sucesión, no es la heredera. No está del todo claro si esto supone una limitación o, en cierto sentido, una forma de libertad.
Resulta evidente que Sofía ya no es simplemente el nombre que aparece a continuación del de Leonor en las crónicas sociales. Se trata de una joven de 19 años que cursa estudios de Ciencias Políticas en tres países distintos, pronuncia discursos en Zaragoza, entrega trofeos de talla mundial en estadios abarrotados y —casi sin necesidad de anuncios formales— va encontrando su propio lugar. Un proceso mesurado y sincero que merece ser tenido en cuenta.
