Hace dos semanas, la revista Diez Minutos difundió rumores de que Tana Rivera y Andrés Roca Rey contraerían matrimonio el próximo año. Ambos compartieron mesa en una cena de celebración a la que asistieron 150 personas, incluidos los miembros de ambas familias. El ambiente, según los asistentes, transmitía la imagen de una pareja estable y con un futuro prometedor; daba la impresión de que todo marchaba sobre ruedas, a pesar de que Fran Rivera lo desmintió rotundamente más tarde.
La situación ha dado un giro esta semana. Según las últimas informaciones, Roca Rey, de 29 años, y Tana Rivera, de 26, han puesto fin a su relación de seis meses. Al parecer, una discusión tras la corrida Goyesca de Ronda desencadenó la ruptura, si es que eso fue lo que realmente sucedió. Personas cercanas a ambos sugieren que la rapidez con la que avanzaba el noviazgo y la constante atención mediática que conlleva salir con una Rivera pudieron haber sobrepasado al torero peruano.
En el programa Y Ahora Sonsoles, la periodista Isabel Ríosago explicó detalladamente la situación, señalando que la presión de los medios fue la causa principal de las numerosas discusiones que se sucedieron durante varias semanas. A Roca Rey y a su familia les incomodaba aparecer con frecuencia en portadas de revistas y en reportajes de paparazzi; era un nivel de exposición que no buscaban y que chocaba frontalmente con su concepción de la vida privada. Tana Rivera, hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, se ha criado en ese entorno y lo considera algo habitual; para él, en cambio, no es así.

La diferencia en cómo ambos han reaparecido ante el público es notable. Cuando Tana fue vista por primera vez en Madrid, los reporteros de Europa Press se acercaron a ella. Optó por no hacer comentarios, manteniéndose cauta y discreta. «Nunca digo nada, así que no voy a decir nada», respondió. «Estoy muy bien, sí, la verdad», añadió con tono casi desenfadado.
Aunque fueron pocas palabras, bastaron para restar importancia al asunto ante la opinión pública. Mientras tanto, Roca Rey se encontraba en Pamplona disfrutando de un menú degustación con estrella Michelin en el restaurante Europa, el mismo lugar donde Tana había comido durante los Sanfermines anteriores, cuando viajó a Navarra para acompañarle. Resulta irónico, tal vez sin pretenderlo, que eligieran el mismo sitio.
Las reacciones del entorno más cercano a la pareja han sido notablemente prudentes. “Sobre la vida privada, es cada uno quien debe hablar”, comentó Tomás Páramo, amigo de ambos y habitual comentarista mediático de su relación. Llama la atención que alguien que suele expresarse abiertamente prefiera guardar silencio, aunque quizá no convenga darle demasiada importancia.
El detalle de la fiesta de cumpleaños es lo que añade matices a la historia. La finca del torero en Sevilla, La Consentida, iba a acoger una celebración conjunta el día 17. Se seguían enviando invitaciones incluso el sábado anterior a la ruptura. La temporada española de Roca Rey concluyó el día 9 con su última actuación en Valencia, donde salió triunfador esa misma tarde. Dos días después, aún se estaban cursando invitaciones. Sin embargo, la celebración quedó descartada pocos días más tarde.
Es posible que esta ruptura no sea definitiva. Según diversas fuentes, no serían la primera pareja que necesita un tiempo de separación antes de reconciliarse. No obstante, parece haber ocurrido algo importante entre su estancia en Ronda y el momento actual, dada la rapidez con la que cambió todo: desde los rumores de boda hasta la cancelación de una fiesta en menos de un mes. Por ahora, solo ellos conocen los detalles de lo sucedido durante esos días.
