Al pensar en Nuria Roca Granell, hay algo que, de entrada, parece desentonar. Nacida en Moncada (Valencia) en 1972, cursó estudios de arquitectura técnica en la Universidad Politécnica de Valencia. Tras obtener su título, realizó unas prácticas no remuneradas, preparándose para desarrollar su carrera en el sector de la construcción. Sin embargo, la televisión apareció en su vida casi por casualidad, y los edificios quedaron atrás para siempre.
Esta historia tiene tintes de pequeña leyenda, pero, al ser real, cobra un significado especial. Para recaudar fondos destinados al viaje de fin de carrera de su promoción, Nuria participó en un programa de televisión en Valencia. Sus amigos la animaron a presentarse al casting y fue seleccionada. Debutó en Canal 9 en 1994, a los 22 años. Nadie —probablemente ni ella misma— habría podido imaginar que aquel sería el comienzo de una trayectoria que ya suma treinta años, sin interrupciones significativas.
Al analizar su trayectoria, resulta sorprendente cómo ha logrado desenvolverse con éxito en una gran variedad de cadenas, formatos y estilos, manteniendo siempre una identidad propia, reconocible y coherente. Antes de su regreso a Atresmedia, trabajó en Telecinco, Antena 3, Cuatro y TVE. Su repertorio abarca desde programas de entrevistas, concursos y espacios de entretenimiento hasta series de ficción y programas de decoración. El 31 de diciembre de 1999, presentó junto a Ramón García las campanadas de Nochevieja en TVE, y también estuvo al frente de La isla de los famosos. En 2018 se incorporó a El Hormiguero y, desde 2021, presenta el programa La Roca. No es casualidad que su lista de trabajos en el ámbito televisivo sea tan extensa.
En agosto de 2026, habló con total franqueza sobre su etapa universitaria. Reveló que, durante las prácticas realizadas tras finalizar su carrera, sufrió «un caso de discriminación terrible». Al no recibir remuneración alguna, tomó una decisión firme: no volvería a trabajar nunca más en el sector de la construcción.

Es una anécdota breve, pero revela algo sobre su forma de trabajar: en lugar de dramatizar o convertir las dificultades en una gran historia, simplemente cambia de rumbo y sigue adelante. Esta actitud encierra una especie de «pragmatismo valenciano» que, probablemente, le ha sido muy útil durante décadas en un sector tan inestable como la televisión.
También se ha hablado de su vida privada, siempre con su consentimiento. Desde que contrajeron matrimonio en el año 2000, ella y el escritor y empresario Juan del Val han mostrado su relación con total transparencia. Tienen tres hijos: Juan, nacido en 2002; Pau, en 2006; y Olivia, la menor, nacida en 2010.
En octubre de 2026, Nuria anunció en sus redes sociales que Olivia se marcharía a Estados Unidos como parte de un programa de intercambio. Sus más de un millón de seguidores en Instagram entienden perfectamente de qué se trata: una mujer que habla de su vida real, sin artificios ni versiones alteradas. Es el tipo de momento cotidiano que ella comparte con absoluta naturalidad, sin caer en exageraciones emocionales.
En una entrevista reciente, Juan del Val habló con franqueza sobre la crianza de sus tres hijos: en ocasiones, uno de los dos tenía que quedarse, y ese era él. En la televisión española, las entrevistas sobre la vida familiar suelen mantenerse en un terreno más seguro y superficial; por eso, este tipo de reparto de responsabilidades —expuesto sin pretensiones— resulta bastante inusual.
A sus 54 años, Nuria Roca sigue siendo una de las presentadoras más conocidas de la televisión española. No es la que más ruido genera ni la que protagoniza más polémicas; es, en cierto modo, la que ha sabido perseverar. Una trayectoria tan duradera constituye, por sí misma, todo un logro en un medio caracterizado por la constante rotación de personal y el rápido envejecimiento de los formatos. Quizás parte del secreto resida en algo que ella descubrió mucho antes de dedicarse a la televisión: cuando un proyecto no funciona, uno cambia el enfoque y busca otra cosa; tanto en sentido literal como figurado.
