La cifra siguió fluctuando durante días. Detrás de cada número —primero el 68, luego el 69— había una familia esperando a que llamaran a su puerta. Las 69 víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, han sido identificadas, según ha confirmado este lunes por la noche el Centro Integrado de Datos. Es una noticia terrible, pero también pone fin a lo que para muchos debió de parecer una espera interminable.

| Dato | Detalle |
|---|---|
| Suceso | Accidente ferroviario en Urda (Toledo) |
| Trenes implicados | Un AVE y un tren de Iryo, línea Madrid-Andalucía |
| Fecha del accidente | Miércoles 28 de octubre de 2026 |
| Fallecidos | 69, todos identificados |
| Hombres / Mujeres | 40 / 29 |
| Edad | Todos mayores de edad |
| Nacionalidad española | 54 |
| Extranjeros | 15 (4 EE. UU., 2 Australia, 2 Japón, 1 Argentina, 1 Canadá, 1 Chequia, 1 Francia, 1 México, 1 Portugal, 1 Túnez) |
| Identificación por huella dactilar | 56 |
| Identificación por ADN | 13 |
| Cuerpos a disposición de las familias | 55 |
| Heridos | Más de un centenar; 31 seguían hospitalizados |
| Profesionales en las labores forenses | Más de 60 |
| Agentes de la Guardia Civil en identificaciones | 27 |
| Apoyo psicológico a familias | 4 psicólogas |
| Ayudas anunciadas | Decreto que duplica el seguro obligatorio de viajeros y permite anticipar indemnizaciones |
| Comparecencia | Óscar Puente, ministro de Transportes, ante el Congreso |
Más de un centenar de personas resultaron heridas en la colisión del miércoles en la línea Madrid-Andalucía entre un tren de alta velocidad AVE y un tren de Iryo. Algunas personas siguen ingresadas en los hospitales. Sin embargo, la pregunta más acuciante de los últimos días era más directa y cruda: ¿quiénes eran los que no aparecían?
Había 29 mujeres y 40 hombres, todos ellos adultos, según los datos oficiales. Quince eran ciudadanos extranjeros procedentes de diez países diferentes, entre ellos cuatro de Estados Unidos, dos de Australia, dos de Japón y uno de cada uno de los siguientes países: Argentina, Canadá, República Checa, Francia, México, Portugal y Túnez. Cincuenta y cuatro eran españoles. Basta con echar un vistazo a esta lista para comprender que un tren de alta velocidad es, en esencia, un pequeño mapa del mundo en movimiento.
La metodología es notable; es rigurosa y casi artesanal. Veintisiete agentes de la Guardia Civil utilizaron huellas dactilares para identificar a cincuenta y seis personas. Para el análisis de ADN de los trece restantes se necesitaron muestras de familiares que habían denunciado su desaparición. Más de sesenta profesionales, entre ellos toxicólogos, técnicos de autopsias y expertos forenses de cuatro institutos diferentes, llevan trabajando en Toledo desde el miércoles. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ofreció apoyo logístico, y se contó con psicólogos para atender a las familias.
Un aspecto especialmente importante del protocolo es que no se añadió ninguna identificación al recuento oficial hasta que se informó personalmente a la familia. Primero vino el abrazo, o lo más parecido a él, y después el número. Aunque pueda parecer un pequeño detalle, no lo es en absoluto. Aunque en este caso hubo al menos una pausa, las cifras de una tragedia suelen avanzar más rápido que las propias personas.
Luego están las historias individuales que han aparecido en los medios de comunicación, como la de una mujer que asistía a la boda de su hija, un ejecutivo a punto de jubilarse o una persona que iba a tener un hijo. Quizá la razón por la que resulta tan difícil dejar de leer estos relatos es que ningún recuento oficial puede captarlos. Es difícil rebatir los llamamientos públicos de la hermana de una de las víctimas para que se aumente la asistencia y los servicios a las familias.
Mientras tanto, la maquinaria institucional sigue funcionando. Está previsto que el Gobierno apruebe este martes un decreto de ayuda que permitirá el pago anticipado de las indemnizaciones y duplicará la cobertura que ofrece el seguro obligatorio de pasajeros. Óscar Puente, ministro de Transportes, comparece ante el Congreso. Habrá debates sobre la responsabilidad, así como explicaciones. Mientras que los sindicatos instan a que no se culpe a los trabajadores, algunos ingenieros ya han señalado que la capacidad del sistema para provocar una serie de fallos es el verdadero problema grave.
Es mejor ser cautelosos. Aún no está claro exactamente qué falló ni en qué orden, y la investigación sigue en curso. Sin embargo, en Urda se pueden ver los vestigios tangibles del suceso: grúas retirando los últimos vagones, flores depositadas junto a las vías y una misa fúnebre celebrada en una localidad que, de repente, apareció en todos los informativos de televisión.
Probablemente, esta sea la parte más difícil. La investigación forense ya ha concluido, se ha identificado a las 69 víctimas, 55 de las cuales ya se han reunido con sus familias. Pero para las familias, el camino apenas acaba de empezar.
